Habiendo visto la actitud del pueblo español ante las medidas políticas dictatoriales que impusieron en el territorio, he llegado a la conclusión de que las dictaduras las consentimos y las amparamos los ciudadanos.
Y es que parece que el miedo paraliza y deja sin pensar a las personas que tienen mucha capacidad para aprender y poca para entender o sencillamente poner en cuestión o reflexionar sobre lo que han aprendido.
De qué poco sirve lo aprendido, de qué poco sirve lo que hemos vomitado a través de los años en el sistema educativo ante un examen a todo o nada y de qué poco sirve tener acceso a la cultura.
No se puede sembrar en el desierto y todo lo que hemos aprendido presuntamente, no ha podido luchar contra lo poco que han educado nuestros miedos y el bombardeo informativo a través de los medios de comunicación, a los que los ciudadanos consideran sus consignas dogmas de fe.
Y es que las personas como son capaces de someterse a las consignas de una línea editorial, esta actitud implica el que "lo que diga mi medio de información es lo que vale".
El gobierno tuvo la gran habilidad (a través de subvenciones) de aunar un pensamiento y establecer consignas únicas a toda la población a través de los medios de manipulación masiva. El gobierno hizo de Papa y los periodistas de obispos y curas que nos decían lo que debíamos hacer. Sencillamente se estableció una jerarquía informativa al estilo estrictamente eclesial.
Simplemente la gente ha renunciado a su libertad para poder seguir pensando que van a poder sobrevivir a cualquier cosa con las medidas suspensivas de derechos impuestas por el Estado. El dogma es "lo hacen por nuestro bien" "eres un irresponsable y un insolidario si no haces lo que dicta el Estado".
Y es que la ciudadanía coreaba al unísono la palabra insolidaridad, irresponsabilidad, bien común, pensando que con sus actitudes serviles de un Estado opresor se habían convertido de pronto en personas con valores (de los que ellos carecían claro) y era como recordar eso de lo que nos decían de pequeño....si vas a Misa y te confiesas eres buena persona....si te pones la mascarilla eres solidario y buena persona.
La gente, sin saberlo, se han convertido en víctimas cual síndrome de la mujer maltratada
Trataron de culpabilizar a los niños convirtiéndolos haciéndoles creer que mataban a sus abuelos, a la gente pensando que el socializar era delito, y así un largo etcétera de sentimientos de culpa.
Y a partir de esas premisas la gente ha pedido renunciar a la libertad para pensar que con nuestra actitud colaboradora saldremos adelante y piden a sus amos el que nos puteen y nos suspendan cualquier medida que ellos estimen oportuna hasta tal punto que cuando la gente se de cuenta ya será demasiado tarde