miércoles, 24 de enero de 2024

Aquel día 25.....

 Tres años han pasado desde que mi padre eligió no continuar con nosotros.

Según él, "ya le había tocado" "ya había vivido lo que había tenido que vivir" y se despidió de sus nietos deseándoles que no lloraran por él porque había tenido una vida con muchas vivencias.

Fue coherente hasta el final y no dejó abandonada a su esposa y la elección de permanecer junto a la misma hasta el último día se cumplió porque para él era su obligación y renunciando al derecho a que le ingresaran y torturaran las autoridades sanitarias con sus protocolos sanitarios genocidas

Su forma de querer esbozaba pocos signos de cariño externo (un beso antes de acostarse a sus hijos y poco más) pero si albergaba sentimientos de responsabilidad y amor incondicionales. Quizás en otro ambiente...

Nunca llegué a pensar que  lo supiera casi todo de mí, al menos, lo importante.

Y es que el que ama, lo hace en silencio, observa y claro, sufre, pero no te lo dice..te pregunta..pero no te dice lo que sabe y si te quiere te deja libre o te hace pensar que eres libre.

Ahora recuerdo cómo en dos etapas de mi vida me preguntó, pero yo no caí, no me dí cuenta de que quería ayudarme ¿Estás bien? ¿Ya no quedas con nadie cuando vuelves por Murcia?
Quizás tres cosas contadas me hicieron llorar: una, cuando me dijo que a los tres hijos nos quería mucho y por igual, ese día, sencillamente se me encogió el corazón y casi tuve que colgar el teléfono pues lloraba por dentro y se notaría por fuera (supongo que se daría cuenta pero no dijo nada);  otra, cuando él lloró al ver que su esposa se iba a morir, (bueno las autoridades sanitarias la iban a no dejar vivir). Yo le pregunté, ¿después de lo que has agüantado?. Me respondió: es mi mujer. 

Y la tercera, cuando me contaron la despedida de sus nietos, (también lo hizo de mí pero mi torpeza no quería verlo) ya que el si que sabía lo que era la vida; vivir una guerra y una postguerra hacía que conociera lo que es la pérdida de seres queridos, cosa, que los niñatos de hoy en dia, entre los que me incluyo, lo desconocemos y por eso no terminamos de aprender a amar y no nos enteramos de cómo el estado y los medios nos manejan.

A veces el silencio, sus silencios, no eran sinónimos de huida, sino de sabiduría, porque de dónde  no hay no se puede sacar. Sú mentalidad era educarme hasta el final porque se veía en el deber de  enseñarme para protegerme. Quizás su sabiduría era tan grande, que tenía dificultad en explicar,  cuál o cuáles eran las razones por las que si iba por aquí, caería en un pozo.

Me enseñaste a tener educación, clase y a hacerme entender que lo que yo pudiera expresar      pudiera contrariarle a otros porque el sabía que las mayoría de personas tenían muchos complejos y hoy podían aceptar tu opinión o tu broma con una sonrisa cínica pero con el tiempo dejar de hablarte. Curiosamente esa mano izquierda que utilizaba con los demás no la usaba con sus hijos porque se veía con la suficiente confianza para decirnos las cosas a la cara sin hacernos ni pipi ni popo.

Ahora, realmente, la persona amada, que soy yo, es la que le duele la pérdida, y es que, pensamos que la injustica se ceba con los padres, pero, realmente, tambien se ceba con los hijos porque los padres al amar y ser coherentes, no pierden, pero el ser amado, el hijo, si que pierde, porque le quitan el caramelo que muchas veces no supo aprovechar.  

Te recuerdo, a diario, papá, y sé que sabías que era el hijo, que desde el corazón era el que te quería más (me enteré hace poco). 

           Creo que no he asumido tu pérdida, o quizás me lleguen a mi mente los recuerdos de las veces               en que te pude contestar mal, pero creéme que lo hacía porque quería hacerte cambiar en tu                     actitud hacía mí pues no sabía captar tu amor a través de tus actos. 

           No pude despedirme de ti, de forma definitiva, ya que tu alrededor, fue tortuoso e hicieron lo                   posible para que yo no me despidiera, tampoco ayudó el sistema dictatorial social comunista                   contra el que tú luchaste me dejó despedirme de ti. Ahora ya entiendo cuando decías cuál era el               verdadero peligro contra España y qué ahora estamos sufriendo 

           Me reconcome el no poder haberme despedido, sencillamente me reconcome, pero yo sé, qué                 desde el cielo sabrás todo lo que pasó.

Una y mil veces de la lección de vida que me diste y que impartiste a mucha gente, ya que tratabas a todo el mundo por igual, y me hiciste saber lo que era la verdadera igualdad y no la basura que nos vende la televisión y los lobbyes 

  Supongo que mi desorden y las ideas  y sentimientos que pululan por mi mente orquestan esta

          dedicatoria hacia ti,  a tu forma de ser  y expresar el verdadero cariño y amor que te tenía porque             yo siempre pensé que las cosas podían hacerse de forma más sencilla aunque tu vieras de lejos              las consecuencias 

 




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