Me pregunto. Eres padre. Recibes un mensaje a las seis de la mañana. Tu hija te dice que se va. Si ella se va a ir y tu alma se va detrás, me pregunto ¿y qué te queda ahora en la tierra?.
La soledad, la rabia, la responsabilidad por algo que no has hecho, y sobre todo, las preguntas interiores que no te dejarán dormir.Si ya no vale más la pena vivir porque tu alma ya no está contigo, qué problema hay en sacar el cuerpo de esta tierra, si aquí tu alma no la podrá encontrar.
Puedo empatizar (tengo una hija) con lo que le ha pasado a estas familias que sencillamente ya no serán las mismas ya que los porqués les atormentarán toda la vida.
Yo si sé lo que haría. Sabiendo que mi alma no está en esta tierra y aunque no sea creyente siempre me quedaría la mínima esperanza de que en otra vida o en otro lugar podría reencontrarme con mi hija, al menos esa sería mi solución. Admito de forma cínica que no dejaría que un amigo lo hiciera, pues no quiero el mal para nadie, y supongo que le transmitiría cien mil razones para no hacerlo. En cambio, para mí, yo si sé lo que haría.
No quisiera, como los políticos decir eso de que mi gran apoyo para con las familias, pues no las conozco, pero creo que puedo hasta un límite sentir su dolor, aunque por mucho que lo intente no puedo sentirlos del todo, ya que ellos están pasando por una tormenta por la que yo no he pasado. Lo siento de verdad es lo más que puedo decir pues es como honestamente me siento