En una época en la que se nos hace creer que tenemos un deecho a decidir sobre todo y sobre todos, yo soy de los que creo que no nos dejan decidir y pensar por nosotros mismos.
Entre otros derechos, derecho a decidir sobre tu sexualidad, siempre guiado por parámetros del Estado empezando por la educación en las clases de primaria o a través de los medios de comunicación; derecho a sentirse una mujer protegida echando de su vida al hombre que no hace lo que ella quiere aunque con las leyes se haya liberado a violadores y pederastas; derecho a la igualdad entre mujeres y hombres aunque ninguna mujer sepa que derecho se vulnera en España a través de las leyes, cuando justamente es al revés; derecho a estar informado por unos medios que están subvencionados y que no discuten las cuestiones realmente importantes y juegan a tenernos entretenidos; derecho a tener libertad ideológica, posicionándonos y enfrentándonos en situaciones de otras épocas como la guerra civil donde nadie sabe verdaderamente las razones de los unos o los otros, o simplemente hacernos creer que tenemos una ideología en una dirección u otra en base a ideologías sin ideas que únicamente nos enfrentan en guerras vacías de contenido; derecho a la tolerancia con las religiones y gentes de países diferentes etiquetando de racistas a todas las conductas que osen criticar aunque sea de soslayo alguna de las costumbres o dogmas de esas religiones, eso sí si es contra la cristiana no hay problema ninguno; derecho a tener libertades fundamentales aunque luego nos las suspendan por nuestro bien vulnerando de forma palmaria cualquier derecho básico e inherente a la condición humana.
Pero curiosamente cuando se habla del derecho a decidir a continuar viviendo, es claro que el Estado conforme a la Ley Orgánica 3/2021 de 24 de marzo de regulación de la eutanasia te echará una mano cuando exista un previo proceso médico de enfermedad incurable y una previa evaluación de dicho proceso por parte de los profesionales de la medicina.
Realmente de forma encubierta y supliendo la voluntad por parte del médico o de algún familiar malintencionado está claro que se puede hacer conforme a dicha ley un exterminio pactado o, al menos, creo que esta ley no me da suficiente seguridad jurídica para los pacientes. (creo que a veces podría entrar en el tipo penal de ayuda al suicidio)
Resulta curioso el que durante la pandemia los profesionales de la medicina han utilizado protocolos médicos que dejaban mucho que desear y me consta que en algunas ocasiones, cuando una persona es bastante mayor algunos médicos sencillamente meten en una habitación al viejo y lo dejan morir, lo sé, lo vi cuando mi madre enfermó hasta que dimos un puñetazo en la mesa con el asesoramiento de otros sanitarios.
Entonces, parece que existe conformidad por parte de la sociedad siempre, que la decisión la tomen los sanitarios, que pueden actuar en algunas ocasiones como sicarios del Estado, cuando éste último no puede pagar las pensiones.
La cuestión radica en que una persona libre sana y sencillamente que se levante todos los días pensando, no quiero seguir, quiera tomar la decisión de simplemente no seguir.
Se parte de que este acto de libertad de ir hacia un sitio que no conoce es totalmente egoísta si tiene seres que le quieren y no podrán entender la decisión de aquel.
Se parte de una situación de plena libertad por parte de la persona que elige no continuar, sin embargo, el Estado no colaborará ya que únicamente es el Estado el que decide quien sigue y quien no según sus preferencias y necesidades. Curiosamente algunos los ampararán argumentando que si se han equivocado lo hicieron por nuestro bien lo que produce una confusión entre el dogma dictado por el estado sobre la infalibilidad de la ciencia frente a la indefensión y acatamiento del ciudadano.
Tampoco las personas religiosas lo admitirán, ya que, para ellos la vida es para vivirla y sólo Dios puede concederla o acabar con ella. Y yo me pregunto, cuál es el problema para la sociedad el que una persona decida no seguir....¿acatar su fracaso como sociedad, el peso de la culpa, el chafar su autocomplacencia? deberíamos preguntarnoslo es por ellos mismos o por la persona que decide y deberíamos preguntarnos la causa por la que muchos jóvenes en esta sociedad lo están haciendo de forma constante.
Es curioso si los religiosos saben que hay otra vida, ¿por qué les pesa esa pérdida? y si piensas en las religiones que creen en la reencarnación, ¿que más daría?
La sociedad tiene miedo a las personas que piensan libremente, y que toman decisiones por sí mismas y es por eso que siempre la persona que decida no seguir, a pesar de los argumentos de los psiquiatras, a pesar de los argumentos de las personas religiosas, a pesar de los argumentos de los filósofos de la vida o a pesar de los argumentos de las personas que sencillamente tienen ganas de vivir, no podrán entender nunca la decisión de una persona que sintiéndose libre toma la misma con todas las consecuencias que no sabe realmente pues nadie sabe que hay al otro lado.